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jueves, 6 de junio de 2013

La olla a presión del Sistema Solar

Ío, una de las lunas de Júpiter, deslumbra a los astrónomos por sus cambios continuos, sus monstruosas montañas y sus permanentes erupciones volcánicas

La olla a presión del Sistema Solar
La luna Ío
No estamos muy acostumbrados a ver colores más allá de la Tierra, tal vez el amarillo del Sol y el triste gris de la Luna. Todas las estrellas nos parecen blancas, aunque lejos de las grandes urbes se muestran de colores; rojas, azules amarillas y blancas suelen ser los más destacados. Los efímeros y escasos cometas que podemos contemplar a simple vista son blancos con colas muy difusas y grisáceas.
Existe un mundo en el Sistema Solar que sólo lo podemos ver con prismáticos como un punto blanco, muy cerca de Júpiter, pues se trata de uno de sus satélites. Se trata de Ío, algo mayor que nuestra Luna, destacado entre todos los cuerpos importantes del Sistema Solar precisamente porque muestra una coloración inusual. Multitud de colores tachonan su superficie; amarillos, rojos, blancos, naranjas, marrones, verdes, morados, azules…
Podríamos pensar que se trata de un lugar parecido a la Tierra donde el azul correspondería al agua, el marrón a los continentes, el verde a la vegetación, el naranja a las puestas y salidas del Sol, y más. Pero nada más lejos de la realidad. En verdad se trata del mundo más activo de nuestro sistema planetario, mucho más que la Tierra, más aún que las móviles nubes de los planetas gigantes o los gigantescos géiseres de vapor de agua de la luna Encélado de Saturno, todavía más que los géiseres de nitrógeno líquido de la luna más fría del Sistema Solar, Tritón, satélite de Neptuno, con temperaturas del orden de los 235º bajo cero. En 1979, la sonda espacial Voyager 1, fotografió por primera vez una erupción volcánica fuera de la Tierra, evidentemente en Ío. Desde entonces, las naves que han sobrevolado Júpiter, han obtenido imágenes de permanentes erupciones volcánicas
Parece como si todos los dioses del Universo se hubieran reunido para pintar la luna Ío. Antes de pasar por las proximidades de Ío las primera naves espaciales, los científicos predijeron que debería ser una luna muy especial, lo que estaba motivado por la presencia del mayor de los planetas, Júpiter, y tres grandes lunas, Europa, Ganímedes y Calixto. Ío queda atrapado entre la fuerza de gravedad de Júpiter y de los otros tres satélites exteriores a Ío, es decir, queda en medio de enormes fuerzas gravitatorias. Dichas fuerzas hacen que Ío se estire y se contraiga 100 metros, lo que hace que el interior del satélite esté completamente fundido y a altísimas temperaturas. Ocurre lo mismo cuando doblamos de un lado a otro un metal flexible.

Más de 700 volcanes

El interior es una olla a presión. De alguna forma tiene que expulsar el material fundido y lo hace a lo grande. Los últimos descubrimientos científicos atribuyen el material fundido al calentamiento de la astenosfera, una capa poco profunda de su corteza. Debe de haber un gran océano de lava bajo la corteza de Ío. Toda la superficie está repleta de enormes volcanes que ocupan más del 5% del total, los mayores del Sistema Solar que escupen dióxido de azufre en ocasiones a casi 400 km de altura, y debido a la baja gravedad de la luna, el material es eyectado con una fuerza inusitada al espacio. Puede caer hacia Júpiter produciendo bellas auroras jovianas. Ío es un mundo de rocas fundidas y gases venenosos, pero gracias a ello y a sus más de 150 volcanes activos, podemos contemplar los colores más vistosas de nuestro Sistema Solar. Las sondas Voyager, Galileo, Cassini y New Horizons comprobaron la existencia de esos 150 volcanes activos, pero Ío cuenta con más de 700.
La visión de los alrededores de Ío en el ultravioleta es impresionante, pues resplandece como el que más, debido a la gran cantidad de iones que se acumulan en el exterior del satélite, motivado por la magnetosfera de Júpiter, Ío se encuentra dentro de ella, lo que provoca que salten los electrones de los átomos.
Ío es el único cuerpo del Sistema Solar que va renovando toda su superficie de forma continua. Los científicos han calculado que cada millón de años, la superficie de Ío ha experimentado una transformación en toda su extensión, porque ha sido cubierta completamente de lava. Este proceso, en la mayoría de los mundos del Sistema Solar, no existe. Por ejemplo, en nuestra Luna, gran parte de su superficie sigue siendo prácticamente la misma desde hace 4.000 millones de años. No hay cambios porque es un mundo muerto.
Sería muy arriesgado dar una vuelta alrededor del satélite andando por su superficie. Tendríamos que protegernos con trajes muy especiales, parecidos a los que usan los investigadores en las proximidades de los volcanes activos en la Tierra, y por su puesto de una máscara antigás. No obstante, en nuestra vuelta alrededor del satélite lo más probable que es nos veamos seriamente afectados por alguna gran erupción volcánica.
Los volcanes de Ío son diferentes a los de la Tierra, suelen ser grandes huecos en la superficie, mientras que en nuestro planeta estamos acostumbrados a ver elevadas montañas.

Los apabullantes volcanes de Ío

domingo, 21 de abril de 2013

PlayStation 4 y la nueva Xbox van a ser muy baratas


"PlayStation 4 y la nueva Xbox van a ser muy baratas y eso va a hundir a Wii U", según Michael Pachter
Michael Pachter, el analista de Wedbush Morgan, salta de nuevo a la palestra para incendiar un poco más el ambiente que rodea a Wii U.

Pachter cree que la próxima generación consolera, PlayStation 4 y la nueva Xbox, van a ser la más barata de la historia, si comparamos su precio con el de sus antecesoras. Esto va a afectar gravemente a Wii U, que si actualmente pasa por malos momentos, todavía le puede esperar un calvario mucho mayor.

Además, el analista cree que los jugadores habituales ya tienen puesta la mente en las próximas consolas, las cuales podrían ofrecer muchos más servicios, así como mayores características en el ámbito de la multimedia.

Descubiertos dos exoplanetas en la zona habitable de una estrella

Descubiertos dos exoplanetas en la zona habitable de una estrella 
Un equipo internacional, liderado desde el Centro de Investigación Ames de la NASA, ha descubierto cinco planetas orbitando la estrella Kepler-62. Los dos más exteriores son un poco más grandes que la Tierra y están en la zona habitable, por lo que podrían albergar agua líquida. El telescopio espacial Kepler ha hecho posible el hallazgo, junto al de otro sistema planetario, Kepler-69, con dos exoplanetas y uno en zona habitable.

"Un sistema de cinco planetas, de los cuales dos tienen un radio 1,41 y 1,61 veces superior al de la Tierra y están en la zona habitable”. Este es el título de un estudio que investigadores internacionales publican esta semana en Science.

El hallazgo ha sido posible gracias a las observaciones del telescopio espacial Kepler de la NASA. La estrella anfitriona es Kepler-62 y los dos planetas protagonistas se han bautizado como Kepler-62 e y f, orbitando más lejos que sus compañeros b, c y d.

A Kepler-62 e y f llega un flujo solar desde su estrella parecido al que reciben Venus y Marte por parte de nuestro Sol. Respectivamente, los dos exoplanetas reciben alrededor de 1,2 y 0,41 veces la radiación solar que alcanza la Tierra.

Basándose en modelos y simulaciones computacionales, los científicos consideran que el tamaño de estos dos nuevos planetas sugiere que podrían ser rocosos, como la Tierra, o estar compuestos de agua sólida.

De todas formas, tampoco descartan que pudieran albergar agua líquida en su superficie y atmósferas. El grupo de investigadores, coordinado desde el Centro de Investigación Ames de la NASA, reconoce la dificultad de confirmar estos datos.

Otro exoplaneta en zona habitable

Los miembros de la misión Kepler también han anunciado que el telescopio espacial ha descubierto otro sistema planetario, Kepler-69, con dos planetas: 69b y 69c. Este último es un 70 % más grande que la Tierra y también orbita en la zona habitable de su estrella, similar a nuestro Sol.

Los astrofísicos no están seguros de la composición de Kepler-69c, pero su órbita de 242 días alrededor de su 'sol' se asemeja a la de Venus.

“El equipo de Kepler informa del descubrimiento de lo que podría ser el ‘santo grial’ de la exoplanetología: un planeta rocoso con una cálida atmósfera, con ríos, lagos y mares; pero también puede que no”, valora el experto Richard A. Kerr en el mismo número de la revista.

“De hecho no hay misión actual, planificada o incluso concebible que pudiera demostrar que ese exoplaneta en particular sea habitable”, concluye el investigador.

SINC

miércoles, 17 de abril de 2013

¿Dónde estamos en el Universo?

Los astrónomos comienzan a ubicar a la Tierra en el lugar correcto del Cosmos, un enigma que nos ha inquietado desde el principio de los tiempos

Nuestro afán y curiosidad por conocer dónde nos encontramos y buscar nuestra posición en el Cosmos ha sido desde siempre una prueba a superar. Ha sido un largo camino que en ocasiones nos ha colocado en lugares equivocados, casi siempre motivado por ideas que no tienen nada que ver con la ciencia. Por ello, nuestra inquietud para conocer el lugar en el Universo donde nos hallamos ha fracasado de manera estrepitosa, pero a pesar de ello, parece que comenzamos a ver el camino correcto.
Para emprender el largo sendero que nos ha llevado a casi entender dónde nos encontramos, hay que partir desde muy atrás en el tiempo. Primero tuvimos que aprender a conocer qué era nuestro planeta; ¿un mundo plano o tal vez una esfera? Casi todas las civilizaciones pensaron que nos encontrábamos en un mundo plano y que al llegar a su final caeríamos al abismo. En realidad existía pánico en llegar al supuesto final de los océanos y caer, quién sabe dónde.

La Tierra es redonda. Pitágoras (582 a. C.-507 a. C.), piensa que la Tierra es una esfera, porque es la figura geométrica más perfecta, pero no tiene forma de demostrarlo.

 Para ello habría que esperar a Eratóstenes (Cirene, 276 a. C.-Alejandría, 194 a. C.). En la ciudad de Siena, ahora Asuán, notó que en el solsticio de verano, cuando el Sol está en todo lo alto, los objetos verticales no proyectaban sombras, pero en Alejandría sí lo hacía, con un ángulo de 7o 12’ con respecto a Siena. Como conocía la distancia entre ambas ciudades, era fácil averiguar la circunferencia de la Tierra. Una regla de tres nos determina la circunferencia de la Tierra: si entre ambas ciudades hay X km y tienen una diferencia de 7o 12’, en 360º habrá X km. Bien, el resultado fue de 39.614,4 km, frente a los admitidos actualmente de 40.008, es decir, lo clavó, y a partir de aquí no había dudas de que la Tierra era una esfera. 

De forma empírica se comprueba con el viaje alrededor de la Tierra de Magallanes y Elcano, finalizado en 1522. Hasta 1961 no vería el hombre por primera vez la redondez de la Tierra desde el espacio, gracias al cosmonauta soviético Yuri Gagarin.
 
La Tierra es el centro del Sistema Solar. Pero el hecho de conocer la esfericidad de la Tierra no nos acercaba a nuestra posición en el Sistema Solar. El astrónomo y geógrafo Claudio Ptolomeo (85 d.C.-165 d.C.) publicó en el siglo II su obra maestra; ‘Almagesto’, en el que decide colocar a la Tierra como centro del Sistema Solar. Esta idea perduró en el tiempo unos 1.400 años, hasta el 1543. ¡1.400 años perdidos! Es una de las grandes ideas equivocadas que más ha perdurado en el tiempo, aunque Aristóteles (384 a. C.-322 a. C.) ya enseñaba este peculiar pensamiento, aun sabiendo que había pruebas en contra, como que Mercurio y Venus nunca se separan mucho del Sol, por lo tanto giran alrededor de él y no de la Tierra. En fin, teníamos que ser el centro de todo, aunque no somos de nada, como seguiremos viendo.
Ahora la Tierra no es el centro del Sistema Solar.

 Oficialmente, es Copérnico quien sitúa al Sol en el centro del Sistema Solar, aunque esta idea probada llega desde muy atrás en el tiempo y procede de Aristarco de Samos (310-230 a. C.). La obra de Copérnico ‘De revolutionibusorbiumcoelestium’, sobre el Heliocentrismo (el Sol en el centro del Sistema Solar), es publicada en 1543. Así pues, para situarnos un poco, sabemos que oficialmente la Tierra no es el centro del Sistema Solar. Hemos quedado desplazados.

Tampoco somos el centro de la Vía Láctea. Damos un paso de gigante para saltar a nuestra Galaxia, la Vía Láctea. Por comparación, nuestra galaxia es como una inmensa playa y nuestro sistema solar sería sólo un grano de arena, el resto de los granos son otras estrellas. Nuestra Galaxia es una isla en el Universo, con cien mil millones de estrellas. Pero existen al menos otras cien mil millones de galaxias similares. La Vía Láctea es como un disco de música, plano y con brazos espirales, con un abultamiento central o bulbo. Tiene unas dimensiones de 100.000 años luz (un año luz equivale a 9,6 billones de km.). Estas cifras marean, pero aún no nos hemos alejado mucho en el Universo. Un rayo de luz tardaría en alcanzar la otra punta de la galaxia 100.000 años viajando a 300.000 km/s. Esta es nuestra isla cósmica.

A principios del siglo XX, el astrónomo Kaptein comenzaba a dar el tamaño en cifras de la Vía Láctea, pero se quedó corto en sus mediciones, aunque se empezaba a ver la luz, pero erró al acercar el Sistema Solar al centro de la Vía Láctea. Craso error. El astrónomo Harlow Shapley, que trabajaba en el Observatorio de Monte Wilson, observó que la mayoría de los cúmulos globulares, que son grupos esféricos de hasta un millón de estrellas en apelotonada multitud y que giran alrededor de la galaxia, lo hacían hacia el centro de ella, que es donde hay más fuerza de gravedad al haber mayor concentración de estrellas. Esto indicaba que el Sistema Solar estaba muy lejos del centro de la galaxia, a unos 30.000 años luz de él, casi en los suburbios de la Vía Láctea. Otra vez quedamos desplazados.

El grupo Local de galaxias es un cúmulo de galaxias, las más cercanas a la Vía Láctea, incluyendo ésta. Es un grupo de más de 50 miembros, de modo que la mayor de esas galaxias es la de Andrómeda, el doble que la nuestra y con el doble de estrellas (200.000 millones). La segunda en tamaño es la Vía Láctea, con más de 20 galaxias satélites que giran a nuestro alrededor, siendo las más famosas las Nubes de Magallanes, sólo visibles a simple vista desde el hemisferio sur. Dentro de muchos años la galaxia de Andrómeda nos absorberá, así como al resto de galaxias del Grupo Local, creando una galaxia gigante.

El supercúmulo de Virgo

Unos 100 cúmulos de galaxias “próximas” como nuestro cúmulo, el Grupo Local, conforman una macroestructura cósmica de 200 millones de años luz de diámetro, denominado el Supercúmulo de Virgo, conteniendo más de mil galaxias. El Grupo Local gira alrededor del centro del Supercúmulo de Virgo, que lo forma un cúmulo de galaxias denominado el cúmulo de Virgo, pero lo hacemos en su periferia, a unos 60 millones de años-luz. Quien domina el núcleo de esta gigantesca estructura, es la supergalaxia M 87, una galaxia esférica que contiene un billón de estrellas y un tamaño cinco veces mayor que la Vía Láctea. Dentro de muchos años nuestro destino será caer hacia aquella galaxia, al igual que todas las galaxias del Supercúmulo de Virgo.
Si no nos hemos perdido ante tal enormidad, continuamos. El conjunto de los supercúmulos cercanos conforman otra inimaginable megaestructura cósmica denominada el Hipercúmulo de Virgo. Éste se compone de algunas decenas de los supercúmulos de galaxias “cercanos”, entre ellos el supercúmulo de Virgo.

 La Gran Muralla es la segunda mayor estructura cósmica conocida. Se compone de algunos hipercúmulos de galaxias, entre ellos el nuestro, el Hipercúmulo de Virgo. La gran Muralla mide 500 millones de años luz de largo.

La Muralla de Sloan es la mayor estructura conocida del Universo. Fue descubierta recientemente, en 2003. Tiene una extensión inimaginable de 1.400 millones de años luz (1.400 millones multiplicado por 9,6 billones sería el resultado del tamaño en km.). Otro de los grandes misterios del Universo es el denominado Gran Atractor, una fuerza descomunal, que hace que miles de galaxias, incluida la nuestra, se dirijan hacia él.

El Universo es como una esponja, tal vez redonda, que se hincha como un globo a cada momento que pasa. En la superficie de ese globo existen cavidades como la esponja. Las galaxias, los cúmulos de galaxias, los hipercúmulos y otras estructuras mayores están pegados a las paredes de esas cavidades, dejando grandes huecos, como si fueran espacios vacíos o pompas. Pero en esos huecos habita la Materia Oscura, materia que existe, pero que no se ve y se deja notar por su fuerza de gravedad. En realidad sólo vemos el 10 por ciento de la materia del Universo el resto es materia oscura. Mientras, el Universo se expande y las galaxias, a nivel global se separan. Caben dos posibilidades futuras para el Universo. Puede llegar un momento en que la expansión se frene y caiga sobre sí mismo, volviendo a reunificarse toda la materia y energía en un sólo punto, para volver a explotar en un proceso cíclico infinito, pero puede que el Universo se expanda indefinidamente. Con el tiempo, las estrellas se apagarán, las galaxias dejarán de existir y el Universo desaparecerá, al menos el nuestro, aunque es probable que existan otros universos.
…y ante esta inmensidad cósmica, ¿dónde estamos?
 
Miguel Gilarte Fernández es director del Observatorio Astronómico de Almadén de la Plata y presidente de la Asociación Astronómica de España.

sábado, 6 de abril de 2013

Detectan un gran número de «partículas extrañas» cerca de la Tierra

Justo al lado de nuestro propio planeta, el espacio parece bullir debido a una gran cantidad de partículas de antimateria de alta energía

Detectan un gran número de «partículas extrañas» cerca de la Tierra
Imagen de la Tierra
 
Investigadores del CERN, el gran centro europeo de física de partículas, acaban de anunciar durante un seminario los primeros resultados del detector AMS (Alpha Magnetic Spectometer), instalado en mayo de 2011 a bordo de la Estación Espacial Internacional y cuya misión principal es la de encontrar antimateria y materia oscura. Y resulta que, justo al lado de nuestro propio planeta, el espacio parece bullir debido a una gran cantidad de lo que parecen ser partículas de antimateria de alta energía. De hecho, muchas más de las que cabría esperar encontrar. Los investigadores, que publicarán estos resultados en Physical Review Letters, creen que este exceso de positrones detectados (las antipartículas de los electrones) podrían ser en realidad señales que indicaran la presencia de materia oscura.
Sea como fuere, lo cierto es que, por ahora, los científicos no están seguros de cuál es la naturaleza de lo que han visto. Lo que sí tienen claro es que los resultados demuestran con creces la utilidad del detector AMS, uno de los experimentos de física más complejos y costosos jamás enviados al espacio. De hecho, y desde su privilegiada posición a 350 km. de altura, el AMS podría estar a punto de proporcionar la clave que permita explicar de qué está hecha la materia oscura.
En estos momentos, sin embargo, los responsables del experimento se afanan por comprender a qué se debe exactamente el exceso de positrones detectados cerca de la Tierra. Para Samuel Ting, uno de los «padres» del instrumento, podríamos estar ante un «nuevo tipo de fenómeno de la Física». Durante su intervención en el seminario del CERN, el físico afirmó que «este experimento es el primero que prueba en detalle la naturaleza de este exceso (en el número de positrones). Hemos observado muchos fenómenos nuevos y pronto, el origen de esos fenómenos será comprendido».
Desde que fue instalado a bordo de la estación espacial en mayo de 2011, el AMS ha detectado más de 30.000 millones de rayos cósmicos. Y ha calculado con gran detalle la proporción que existe entre los electrones y sus antipartículas, los positrones, lo que podría ser una forma de detectar la presencia de materia oscura. A caballo de los rayos cósmicos, que proceden de estrellas que explotan y otras fuentes muy energéticas y que bombardean continuamente la Tierra viajan, como se esperaaba, un gran número de electrones de alta energía. Pero los positrones deberían ser mucho más escasos de los que AMS ha conseguido detectar.
Aunque ambas constituyen un gran misterio para la Física actual, es necesario no confundir antimateria y materia oscura. La primera es la imagen especular de la materia ordinaria: cada partícula tiene, de hecho, su correspondiente antipartícula, que es exactamente igual a ella excepto por la carga eléctrica, que es la opuesta. Cuando una partícula ordinaria entra en contacto con su antipartícula (por ejemplo, un electrón con un positrón, o un protón con un antiprotón) ambas se aniquilan en una explosión de energía. Los modelos teóricos actuales nos dicen que durante el Big Bang se creó la misma cantidad de materia que de antimateria, pero todo lo que podemos observar hasta los confines del espacio está, aparentemente, hecho de materia. ¿Dónde está, pues, la antimateria que falta?
Por otra parte, la materia oscura tiene ese nombre precisamente porque no emite radiación (ni luminosa ni de otro tipo) y por lo tanto no podemos detectarla con los instrumentos actuales. Sabemos que existe por la acción gravitatoria que ejerce sobre la materia que sí podemos ver, y a partir de ahí se calcula su cantidad. Según los últimos datos de la misión Planck, publicados hace apenas unos días, la materia ordinaria, de la que están hechas las galaxias, las estrellas y los planetas, solo da cuenta del 4,9% del total de la masa del Universo. Del resto, un 26,8% es materia oscura y un 68,3 energía oscura, que podría ser la responsable del hecho de que el Universo se esté expandiendo cada vez más deprisa.
Pero volvamos a los positrones detectados por el AMS. Otros experimentos ya habían sugerido un exceso similar en el número de estas antipartículas, pero ninguno de ellos pudo corroborarlo con datos lo suficientemente fiables y, lo que es peor, hasta ahora nadie había podido aventurar lo que significan. «Los físicos teóricos -dijo Ting a sus colegas del CERN- tendrán ahora una excelente ocasión para jugar con estos nuevos datos».
Los científicos creen que la materia oscura podría estar formada por un extraño tipo de partículas a las que llaman WIMPs (weakly interacting massive particles o partículas masivas de interacción débil). Cuando dos WIMPs chocan, se destruyen mutuamente y sólo dejan tras de sí una pareja de partículas, un electrón y un positrón. La masa de estas dos partículas depende de la que tuvieran los WIMPS originales y de su energía en el momento de la colisión. Por eso, encontrar positrones en un determinado rengo de energía podría ser una señal de esas aniquilaciones de partículas de materia oscura y, por lo tanto, delatar su esquiva presencia en la región del Universo que nosotros ocupamos.
El problema, por supuesto, es que los positrones también pueden proceder de otras fuentes, como los púlsares, que los expulsarían en todas direcciones debido a su rápida rotación. Desde un punto de vista puramente matemático no debería de existir ningún positrón, porque todos tendrían que haberse aniquilado con sus correspondientes partículas de materia ordinaria tras el Big Bang. Pero los datos son tozudos, y demuestran que, contra tóda lógica, están ahí, y en un número muy superior al que cabría esperar. Ahora, los investigadores esperan que los nuevos datos del AMS ayuden a encontrar una respuesta.
Fueron necesarias varias décadas de lucha para convencer a la NASA de la necesidad del AMS. Y casi veinte años de investigación y trabajo para diseñar, construir y llevar finalmente el AMS a la estación espacial. El detector es el instrumento científico más preciso y sofisticado jamás enviado al espacio y su coste se acerca a los 2.000 millones de dólares. Pesa siete toneladas y funciona de un modo parecido a los aceleradores de partículas del CERN, con una serie de magnetos enfriados criogénicamente y que capturan las partículas procedentes del espacio. La forma en que esas partícuals curvan su trayectoria revela su carga y también su naturaleza. Gracias a los nuevos datos, la Física podría estar a punto de resolver algunos de los misterios sobre la composición y evolución del Universo en que vivimos.
«Recuerden -dijo Ting a sus colegas- que he invertido cerca de 18 años para producir estos resultados».

Disney decide echar el cierre a LucasArts

La factoría de sueños anuncia el cierre de LucasArts con sus correspondientes despidos y la probable cancelación de proyectos importantes.

Lamentable la noticia que tenemos que acercaros esta tarde, una de esas que muchos ya se olían desde hace tiempo, y es que uno de los grandes estudios o, al menos, uno de los más queridos y que más alegrías nos ha dado a lo largo de todos estos años nos dice adiós, y nosotros nos quedamos con una lagrimita en los ojos.

LucasArts dice adiós.

Disney hace oficial a través de un correo enviado al medio GameInformer el cese de producción y cierre de LucasArts. Tras la adquisición de LucasFilm y, por consiguiente, el resto de divisiones bajo la tutela de George Lucas, en Disney han estudiado su actual situación en la industria de los videojuegos, y han decidido que no es el momento de 'hacer gasto' en ese sentido, por lo que han tomado la determinación de pasar del desarrollo interno a un modelo de licencia.

Como os podéis imaginar, esto supone la más que probable cancelación de Star Wars 1313 (del cual ya se rumoreaba que se encontraba en suspenso) y Star Wars First Assault, los dos juegos que se encontraban en desarrollo en LucasArts (al menos que supiéramos). Aún así, siempre existe la posibilidad de pasar el testigo de la licencia a un equipo externo, por lo que no deberíamos perder la esperanza.

Se espera que en las próximas horas los dirigentes de Disney proporcionen más información al respecto, pero mientras tanto toca lanzar una Salva en honor a los artistas de LucasArts. ¡Gracias por todos estos años de diversión e ilusión! ¡Mucha suerte en vuestro futuro!

domingo, 24 de marzo de 2013

¿Dwayne Johnson "The Rock" en Star Wars?

Con G.I.Joe 2 a punto de estrenarse y Hercules en el horizonte, el actor y luchador de la WWE aún tiene marcha para más y más proyectos. ¿Adivináis en cuál le gustaría estar en unos años?

A pesar de contar por delante un año cargadito de estrenos protagonizados por él mismo,  Dwayne Johnson ya tiene más o menos claro qué papel quiere interpretetar en un futuro. De postularse en firme, el actor se sumaria a la dura oposición para aparecer en el Episodio VII de J. J. Abrams.

La cuestión salió en una rueda de prensa ofrecida por Johnson con motivo del estreno de su última película, G.I.Joe: La Venganza, la cual se estrena la próxima semana y en la que interpreta al "joe" experto en armas pesadas Roadblock.
 ¿Dwayne Johnson en Star Wars? en Hobby Consolas.com

Durante la rueda de preguntas, el actor comentó que querría estar en la nueva trilogia y se mostró rotundo al hacer pública su confíanza de plenamente en J.J. Abrams lo "partirá". Y añadió sobre él que: "No solo es un brillante director, sino que honra y respeta la mitología de Star Wars".

Sin embargo, no olvidemos que aún hay muy poco dicho acerca de la nueva trilogia, salvo que los actores originales de la saga quieren volver. Aún así, hay que recordar el caso de Samuel L. Jackson, quien aún sin contar con un papel, su mera predisposición a aparecer en La Amenaza Fantasma, le valió convertirse en uno de los Jedis más emblemáticos para las nuevas generaciones.

Ahora bien, de darse el caso, ¿vosotros de qué véis a La Roca? ¿De Jedi, de cazarecompensas, de Sith imponente o de uno de los héroes, por decir algunos ejemplos?

Fuentes: Cinemablend / Superherohype.

miércoles, 6 de marzo de 2013

PanStarrs, el cometa que llegará en marzo

Consejos para no perderse el paso del objeto, que podría observarse a simple vista durante el atardecer

ABC.es
Situación del cometa PanStarrs del 12 al 24 de marzo
PanStarrs, el cometa que llegará en marzo
T. Lovejoy
El cometa PanStarrs
Si febrero ha sido el mes del asteroide, marzo será el mes del cometa. Un cometa que llegará de mucho más allá de las órbitas de Neptuno y Plutón, donde el Sol apenas representa un punto de luz no mucho más brillante que otras estrellas y un vasto enjambre de cuerpos helados, la llamada Nube de Oort, rodea el Sistema Solar. El cometa, llamado PanStarrs, es muy esperado por los astrónomos y aficionados, ya que se espera que sea visible a simple vista cuando aparezca en los cielos del hemisferio norte. Pero los cometas son poco fiables, lo mismo supone un gran espectáculo que una decepción. De momento, se sabe que ha perdido algo de luminosidad, pero aún con eso puede resultar todo un show nocturno.
El cometa fue descubierto en junio de 2011 por el telescopio de observación panorámica que se encuentra sobre el volcán Haleakala en Hawaii, de cuyas siglas recibe su particular nombre. A principios de marzo, el cometa pasará a unos 100 millones de kilómetros de la Tierra a medida que se sumerja brevemente en el interior de la órbita de Mercurio. La mayoría de los expertos esperaba que se convierta en un objeto visible a simple vista casi tan brillante como las estrellas de la Osa Mayor.
Sin embargo, los cometas provenientes de la nube de Oort siempre son una incógnita. Debido a que ésta es la primera visita del PanStarrs, nunca antes ha sido puesto a prueba por el intenso calor y la fuerza gravitacional del Sol. Podría pasar que el material congelado del cometa escupa impresionantes chorros de gas y polvo en el cielo nocturno, lo que se traduce en una llamativa cola, pero también podría ocurrir que el cometa se colapse y resulte decepcionante.

En el crepúsculo

PanStarrs estará muy cerca al Sol. Esto significa, según explica la NASA, que solo será observable en el crepúsculo, cuando el cielo no es del todo oscuro. Las mejores fechas para verlo serán el 12 y el 13 de marzo, cuando surja en el cielo del atardecer occidental, no lejos de la Luna creciente. Un cometa y la Luna, en conjunto, enmarcado en el crepúsculo azul, ya es un espectáculo poco común.
Otras dos fechas clave serán el 5 de marzo, cuando el cometa se acerque más a la Tierra (a unos 100 millones de kilómetros de distancia) y el 10 de marzo, cuando el cometa se acerque más al Sol. La dosis de calefacción solar que reciba justo dentro de la órbita de Mercurio puede ser lo que el cometa necesite para ser visto a simple vista.
Como en todas las observaciones astronómicas, es aconsejable ubicarse en una zona oscura, alejada de las luces de las ciudades, y sin obstáculos como montañas, edificios o árboles altos que puedan impedir la visión del horizonte.
El PanStarrs no será el único cometa brillante que veremos en 2013. En noviembre, el cometa ISON podría brillar tanto como la Luna llena en plena luz del día. Dos cometas brillantes en un mismo año supone toda una rareza.

El océano de Europa no está aislado

Científicos creen que la gran masa de agua líquida en el interior de esta luna de Júpiter comparte compuestos químicos con la superficie



Europa, una de las más intrigantes lunas de Júpiter, alberga en su interior una gran masa de agua líquida justo debajo de su helada superficie. Y, según un nuevo estudio de investigadores de la NASA, ese océano no está aislado, si no que comparte compuestos químicos con su superficie: Si un astronauta pudiera lamer el suelo de ese extraño mundo, estaría probando el agua en su interior.
La investigación de Mike Brown, astrónomo del Instituto Tecnológico de California (Caltech) y Kevin Hand, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), en Pasadena, describe la evidencia más fuerte hasta ahora de que el agua salada del vasto océano es capaz de abrirse camino hasta la superficie.
El hallazgo, basado en algunos de los mejores datos desde que la misión Galileo de la NASA (1989 a 2003) fuera enviada a estudiar Júpiter y sus lunas, sugiere que hay un intercambio químico entre el océano y la superficie, haciendo que el océano tenga un ambiente químico más rico. El trabajo aparecerá publicado en la revista Astronomical Journal.
El intercambio entre el océano y la superficie «significa que la energía podría estar pasando en el océano, lo cual es importante para las posibilidades de vida allí. Esto también significa que si quieres saber lo que hay en el océano, sólo tiene que ir a la superficie y raspar un poco», afirma Brown.
Los científicos creen que el océano de Europa cubre todo el globo de la luna y tiene aproximadamente 100 kilómetros de espesor bajo una capa de hielo fino. Desde los días de las misiones Voyager y Galileo, los científicos han debatido sobre la composición de la superficie de Europa. El espectrómetro de infrarrojos a bordo de Galileo no fue capaz de proporcionar la precisión necesaria para identificar definitivamente algunos de los materiales presentes en la superficie. Ahora, utilizando el telescopio Keck II en Mauna Kea, Hawai, y su espectrómetro de OSIRIS, Brown y Hand han identificado una característica espectroscópica en la superficie de Europa que indica la presencia de una sal de sulfato de magnesio, un mineral llamado epsomita, que podrían haberse formado por la oxidación de un mineral probablemente originado en el océano.

La mar salada

Los autores creen que la composición del océano de Europa puede asemejarse mucho a la mar salada de la Tierra. Esta luna se considera un objetivo principal en la búsqueda de vida fuera de nuestro planeta. Un equipo de investigación financiado por la NASA dirigido por el JPL y el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins en Laurel, Maryland, ha estado trabajando con la comunidad científica para identificar opciones para extender la exploración de Europa. «Si algo hemos aprendido acerca de la vida en la Tierra, es que donde hay agua líquida, por lo general hay vida», dice Hand. «Y, por supuesto, nuestro mar es un mar agradable y salado. Quizás el océano salado de Europa es también un lugar maravilloso para la vida».


martes, 26 de febrero de 2013

El grafeno convierte la luz en electricidad

El grafeno convierte la luz en electricidad 
Investigadores del Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO) y otros centros internacionales han demostrado que el grafeno puede transformar los fotones de luz en electricidad con gran eficiencia. El estudio, que publica la revista Nature Physics, puede ayudar al desarrollo de nuevas tecnologías en energía solar.

Un equipo del Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO), en colaboración con el Massachussets Institute of Techology de Estados Unidos, el Max Planck Institute for Polymer Research de Alemania y Graphenea S.L. de Donostia-San Sebastián, muestran en Nature Physics que el grafeno es capaz de convertir un fotón absorbido en múltiples electrones que pueden conducir corriente eléctrica.

Este prometedor descubrimiento convierte el grafeno en una importante alternativa para la tecnología de energía solar, actualmente basada ​​en semiconductores convencionales como el silicio.

“En la mayoría de los materiales, un fotón absorbido genera un solo electrón, pero en el caso del grafeno hemos visto que un fotón absorbido es capaz de producir muchos electrones excitados, y por lo tanto una señal eléctrica mayor” explica Frank Koppens, líder del grupo de la investigación en ICFO.

Esta característica hace del grafeno el ladrillo ideal para la construcción de cualquier dispositivo que quiera convertir la luz en electricidad. En particular, permite la producción de potenciales células solares y detectores de luz que absorban la energía del sol con pérdidas mucho menores.

El experimento ha consistido en mandar un número conocido de fotones a diferentes energías sobre una capa fina de grafeno. “Hemos visto que los fotones de alta energía –por ejemplo, los de color violeta– inducen un mayor número de electrones excitados que los fotones de baja energía –por ejemplo, los infrarrojos–”, explica Klass-Jan Tielrooij, investigador del ICFO que ha realizado el experimento.

“En ambos casos siempre era igual o superior al número de fotones mandado –prosigue–. Esta relación nos muestra que el grafeno convierte la luz en electricidad con una eficiencia muy alta. Hasta ahora se especulaba que el grafeno tenía un gran potencial para convertir luz en electricidad, pero ahora hemos visto que es incluso mejor de lo esperado”.

Aunque aún hay algunos aspectos que los científicos están tratando de mejorar, como la baja absorción del número de fotones, el grafeno tiene el potencial de provocar cambios radicales en muchas tecnologías actualmente basadas en semiconductores convencionales.

El próximo reto

"Se sabía que el grafeno es capaz de absorber un espectro muy grande de colores de la luz. Sin embargo, ahora sabemos que una vez el material ha absorbido esta luz, la eficiencia de conversión de energía es muy alta. Nuestro próximo reto será encontrar formas para extraer la corriente eléctrica y mejorar la absorción del grafeno. Entonces seremos capaces de diseñar dispositivos de grafeno que detectan la luz de manera más eficiente, dando paso a células solares más eficientes ", concluye Koppens.

Todo parece indicar que en las próximas décadas se va a vivir un cambio de paradigma con el grafeno similar al que ocurrió con el plástico el siglo pasado. Móbiles que se pliegan, placas solares trasparentes y flexibles, ordenadores muy delgados… se podrán desarrollar con grafeno.

Las industrias y autoridades están convencidos de su gran potencial para revolucionar la economía mundial. Tal es así que la Unión Europea acaba de comprometer una inyección de 1.000 millones de euros para su desarrollo.

ICFO | SINC